EIC evalúa el potencial de los proyectos energéticos en todo el mundo
Información exclusiva para los lectores de Breakbulk, proporcionada por cuatro expertos del Energy Industries Council (EIC), socio global de Breakbulk Events en materia de conocimiento.
Comprender la situación actual de la transición energética, qué sectores ofrecen mayor potencial —lo que supone más trabajo para las empresas de transporte de carga de proyectos y de carga fraccionada— y los obstáculos que hay que superar.
Europa
Navegando por la encrucijada energética de Europa
En el panorama energético europeo se está desarrollando una paradoja entre el progreso y los obstáculos. La búsqueda de la seguridad energética está impulsando la exploración en alta mar y en zonas fronterizas en el sector del petróleo y el gas (O&G), especialmente en el Mar del Norte, donde las tensiones geopolíticas, la inflación y las políticas incoherentes amenazan con perturbar las cadenas de suministro y retrasar los proyectos.
Mientras tanto, el sector de la energía eólica marina, impulsado por mercados consolidados como el Reino Unido, Alemania, Dinamarca y los Países Bajos, da la bienvenida a nuevos participantes como Polonia, Irlanda, Noruega y Lituania. Sin embargo, esta industria en auge se enfrenta a dificultades como la inflación, el aumento de los costes de la cadena de suministro y las carencias en materia de infraestructuras, lo que provocará retrasos previstos y dificultará el impulso del sector.
El mercado del hidrógeno puede llegar a ser un actor clave en el mix energético europeo, impulsado en gran medida por la ambición de Alemania de sustituir el gas natural ruso por suministros de hidrógeno europeos y mundiales. A pesar del entusiasmo, la viabilidad comercial sigue siendo incipiente, y la UE se ha fijado el objetivo de alcanzar una producción de 10 millones de toneladas anuales para 2030. Del mismo modo, las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CAC) están ganando adeptos, respaldadas por la Ley de Industria Cero Emisiones Netas de la UE, que establece objetivos ambiciosos para 2030. Sin embargo, la complejidad del transporte y el almacenamiento de CO₂, especialmente en el Mar del Norte, pone de relieve la fase incipiente en la que se encuentran los proyectos de CAC.
En este contexto, la energía nuclear está viviendo una especie de renacimiento, impulsado por el conflicto de Ucrania y por el creciente reconocimiento de su papel en la diversificación de las fuentes de energía. Países como el Reino Unido, Francia, Polonia y varias naciones de Europa del Este están reconsiderando la energía nuclear, explorando tanto los reactores a gran escala como los reactores modulares de menor tamaño (SMR).
El sector de los combustibles de aviación sostenibles (SAF) también está empezando a despertar el interés europeo, aunque de forma gradual, con el Reino Unido a la cabeza gracias a sus incentivos financieros. Esta iniciativa de colaboración entre los sectores de la energía y la aviación promete un cambio gradual, pero significativo, hacia combustibles más limpios.
El panorama energético europeo se encuentra en una encrucijada, caracterizada por planes y proyectos ambiciosos, pero también plagada de retos formidables. Sin embargo, la clave aquí es la resiliencia y la diversificación prudente de los recursos energéticos.
América
El auge de las inversiones en petróleo y gas y en energías limpias redefine las perspectivas de futuro
Las actividades de exploración y producción (E&P) de petróleo y gas en América se están intensificando, especialmente en Brasil, Guyana y el Golfo de México (GoM). Los proyectos presalinos de Brasil, de gran productividad, se han convertido en una prioridad para su empresa petrolera nacional, Petrobras, que tiene previsto invertir más de 70 000 millones de dólares en E&P durante los próximos cinco años, con especial atención a los desarrollos de unidades flotantes de producción, almacenamiento y descarga (FPSO).
Mientras tanto, el bloque Stabroek de Guyana sigue arrojando resultados positivos en materia de exploración, lo que impulsa a ExxonMobil a avanzar en múltiples fases de desarrollo de yacimientos, incluida una importante fase de 12 900 millones de dólares cuya aprobación está prevista para 2024. El Golfo de México sigue siendo un foco estratégico para empresas petroleras internacionales como Shell, BP y Chevron, que están invirtiendo tanto en proyectos independientes como en proyectos de conexión a redes existentes, lo que pone de relieve el potencial duradero de la región.
Al mismo tiempo, Estados Unidos se ha convertido en un actor clave en las exportaciones de GNL, algo crucial para la seguridad energética de Europa tras el conflicto de Ucrania. Sin embargo, el futuro de varios proyectos de licuefacción de GNL propuestos, que suponen una inversión de capital de 223 000 millones de dólares, pende de un hilo, a la espera de las decisiones federales tras las elecciones estadounidenses.
Paralelamente a estos avances, el sector de las energías limpias está en pleno auge, especialmente en Estados Unidos, país que lidera la innovación en este ámbito en América. Gracias a los incentivos fiscales por valor de 369 000 millones de dólares previstos en la Ley de Reducción de la Inflación de 2022, los proyectos relacionados con la energía eólica, la energía solar, el hidrógeno limpio y la captura y almacenamiento de carbono (CAC) están cobrando impulso. A pesar de los posibles cambios políticos que puedan producirse con las próximas elecciones, el apoyo bipartidista a la energía eólica y solar apunta a un crecimiento continuado. La energía eólica marina, en particular, se enfrenta a retos, entre ellos retrasos en la cadena de suministro, que han provocado la cancelación de proyectos, lo que pone de relieve las complejidades de la transición hacia las fuentes de energía renovables.
Mientras países como Brasil y Colombia exploran las posibilidades de la energía eólica marina, Estados Unidos está avanzando a pasos agigantados en el ámbito del hidrógeno limpio, con el objetivo de crear una infraestructura a escala nacional respaldada por una importante inversión pública.
Oriente Medio
El salto de 979 000 millones de dólares de Oriente Medio
Oriente Medio está experimentando una transformación notable, que se refleja en los ambiciosos proyectos energéticos que se están desarrollando, con un gasto de capital estimado de aproximadamente 979 000 millones de dólares. Esta inversión colosal marca un giro regional no solo hacia la mejora de las infraestructuras de petróleo y gas, sino también hacia la adopción de energías renovables, proyectos de generación de energía e iniciativas clave para la transición energética.
A la cabeza de este auge se sitúan los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, muy igualados con un 19,22 % y un 19,2 % de la cuota de inversión, respectivamente, seguidos por las importantes contribuciones de Irak, Omán, Catar, Kuwait y Jordania. Cabe destacar que los proyectos de petróleo y gas siguen dominando el panorama, representando el 73,47 % de estos proyectos. Sin embargo, la creciente asignación a las energías renovables (6,34 %) y a los proyectos de transición energética (5,24 %) pone de relieve un cambio consciente hacia las fuentes de energía sostenibles.
Las adjudicaciones de contratos entre 2019 y 2024 ponen de manifiesto el dinamismo del sector, especialmente en los ámbitos de la exploración y la producción y de la transformación y distribución. Sin embargo, el auge del sector de las energías renovables, con 42 contratos, refleja un giro hacia la energía limpia.
Las previsiones de capacidad en materia de energía eléctrica y energías renovables para el periodo 2024-2028 sitúan a Arabia Saudí a la vanguardia, lo que concuerda con su objetivo de equilibrar su mix energético para alcanzar un 50 % de energías renovables en 2030. Esta ambición refleja el compromiso regional más amplio con la diversificación de las fuentes de energía, con Omán a la vanguardia en proyectos de hidrógeno verde.
Mientras Oriente Medio se abre camino en sus ambiciones energéticas, se encuentra en un punto de inflexión para redefinir su identidad, pasando de ser una potencia dominada por el petróleo a convertirse en líder en energía sostenible. Esta transición no es solo una apuesta financiera, sino una clara señal de que la región se está tomando muy en serio sus planes en materia de tecnologías limpias.
APAC
La transición de la energía tradicional a la energía limpia en Asia-Pacífico
El panorama energético de Asia-Pacífico está experimentando una transformación crucial, marcada por un cambio sutil en el sector del petróleo y el gas. Si bien se prevé que las actividades de exploración se ralenticen en los próximos cinco años, está cobrando impulso el desarrollo de yacimientos, como pone de manifiesto el aumento del número de decisiones finales de inversión (FID) previstas. Esta evolución señala un giro estratégico: pasar de la búsqueda de nuevas reservas a la mejora de la productividad de los yacimientos existentes. Sin embargo, las importantes rondas de licitaciones observadas en países como Malasia, India, Indonesia y Australia indican un resurgimiento de los esfuerzos de exploración, lo que sugiere un reajuste estratégico más que un abandono total de las iniciativas de descubrimiento.
El desmantelamiento, especialmente en Australia, se está convirtiendo en un ámbito de especial interés. Dado que la mayoría de las instalaciones marítimas tienen más de 30 años y están a punto de ser desmanteladas, se presenta una oportunidad única para reutilizar estas zonas en proyectos de energía renovable, sobre todo dentro de las zonas de energía renovable propuestas para 2025.
En el sector del transporte y almacenamiento, el giro hacia las centrales eléctricas de gas y el consiguiente énfasis en la inversión en capacidad de regasificación de GNL reflejan la transición de la región hacia fuentes de energía más limpias. El liderazgo de Vietnam en la inversión en proyectos de transporte y almacenamiento pone de relieve las inversiones estratégicas que se están realizando para facilitar esta transición.
El panorama de las energías renovables y la transición energética resulta especialmente convincente, con un notable aumento de los anuncios de proyectos e inversiones que superan a los de los sectores energéticos tradicionales. Australia, la India y China están a la vanguardia de esta transición, impulsadas por los objetivos de descarbonización y las preocupaciones en materia de seguridad energética. El crecimiento del mercado de los acuerdos de compra de energía (PPA) corporativos, liderado por China, la India y Taiwán, junto con las importantes inversiones en energías renovables, pone de relieve el papel del sector privado en esta transformación.
El creciente interés por el hidrógeno como fuente de energía limpia —con importantes proyectos en fase de estudio en todo el sudeste asiático— y la atención prestada a las tecnologías de captura de carbono apuntan a un enfoque multifacético de la transición energética. El liderazgo de las empresas del sector upstream y del GNL en las iniciativas de captura de carbono pone aún más de manifiesto el papel fundamental que desempeña la industria del petróleo y el gas a la hora de configurar un futuro energético sostenible para la región de Asia-Pacífico.
Acerca de la EIC
La EIC es una de las asociaciones comerciales del sector energético más grandes del mundo, que agrupa a empresas que suministran bienes y servicios a las industrias energéticas de todo el mundo. Fundada en 1943, la EIC es una organización sin ánimo de lucro que cuenta con más de 800 empresas afiliadas en todo el mundo.
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