Los entresijos del transporte de carga pesada de MSC que ha batido todos los récords


Bob Langerak, de MSC, describe los retos que plantea el transporte de un martillo hidráulico de 390 toneladas



Enhorabuena al equipo de proyectos de MSC, que recientemente ha batido su propio récord de transporte de cargas pesadas tras trasladar un martillo hidráulico de 390 toneladas de Róterdam a Singapur. Hemos hablado con Bob Langerak, responsable de cargas especiales de MSC Países Bajos, para descubrir cómo lo ha conseguido la empresa.

De Número 6, 2024 de la revista Breakbulk.

(4 minutos de lectura)


P:
¿Cuánto tiempo duró todo el proyecto, desde la planificación hasta la entrega?

Bob Langerak: Hubo tres fases clave: en primer lugar, ¡teníamos que comprobar la viabilidad del proyecto! Para ello, tuvimos que verificar la disponibilidad y la capacidad del equipo, elaborar un presupuesto y asegurarnos de que podíamos cumplir con los requisitos del cliente. Posteriormente, aproximadamente un mes antes de la fecha de envío, el cliente confirmó el pedido y todo quedó listo para su ejecución. Así pues, el proyecto duró unas 10 semanas en total, incluyendo los tiempos de preparación y transporte.

La sincronización fue fundamental. Todo debía planificarse con absoluta precisión, ya que las grúas flotantes solo estaban disponibles en fechas concretas tanto en el puerto de carga (Róterdam) como en el de descarga (Singapur). Como parte de este proceso, visitamos las instalaciones del cliente para medir el martillo y tomar fotografías; dado que la carga offshore suele sufrir modificaciones, era crucial verificarlo todo físicamente. A continuación, coordinamos con la empresa de amarre para confirmar todos los requisitos y colaboramos estrechamente con la sede central de MSC en Ginebra, Suiza, para ultimar las operaciones y el tiempo de tránsito.

La fase final fue, por supuesto, el trayecto de Róterdam a Singapur, que duró 35 días. A su llegada, la carga se descargó primero del MSC London en un pontón y, posteriormente, se cargó en un buque grúa semisumergible que se encontraba fondeado en Malasia. A continuación, prosiguió su viaje hacia un proyecto de parque eólico marino en el Pacífico.


P: ¿Cuál fue el aspecto más complicado a la hora de coordinar el transporte entre varios países?

BL: El mayor reto fue cumplir con el calendario del proyecto, a pesar de factores externos como las condiciones meteorológicas. Por ejemplo, como es de imaginar, resulta imposible cargar mercancías extremadamente pesadas en determinadas condiciones de viento, ¡pero la descarga en condiciones de mucho calor y humedad también planteó sus propios retos! Dadas las diferentes condiciones climáticas de Singapur, las operaciones físicas se desarrollaron con mayor lentitud. Sin embargo, lo solucionamos ampliando los equipos de proyecto para garantizar la seguridad y el bienestar de todos.

Gracias a la dedicación y la experiencia de todas las partes implicadas, así como a una comunicación fluida a pesar de la distancia de miles de kilómetros, todo salió a la perfección. Fue un esfuerzo conjunto en el que participaron múltiples socios, entre ellos las empresas de grúas flotantes de Róterdam y Singapur, los equipos de amarre y los peritos, así como el capitán y la tripulación del buque. De hecho, el primer oficial ya había colaborado con nosotros en un proyecto anterior, por lo que fue fantástico volver a trabajar juntos. Sus conocimientos y su experiencia resultaron inestimables.


P: ¿Hubo algún requisito especial de embalaje o manipulación debido al peso y las dimensiones del aparato?

BL: Con un peso de 390 toneladas y una longitud de más de 25 metros, la carga era demasiado grande para ser levantada con una grúa terrestre. Por eso recurrimos a grúas flotantes, entre ellas la Asian Hercules II, de 125 metros de altura. A veces conocidas como «barcazas grúa», estas enormes grúas de alta resistencia están especialmente diseñadas para transportar cargas gigantescas, como equipos de perforación petrolera. Sin embargo, solo están disponibles en un número reducido de puertos de todo el mundo, por lo que debemos elegir cuidadosamente los pares de puertos para este tipo de envíos. Al combinar grúas flotantes con nuestros buques portacontenedores, podemos ofrecer una alternativa frecuente, rápida y rentable a los buques con grúa (buques equipados con sus propias grúas para cargar y descargar la carga).


P: ¿Cuáles han sido las principales conclusiones de este proyecto y cómo influirán en las futuras operaciones de transporte de cargas pesadas de MSC?

BL: Este extraordinario proyecto pone de manifiesto la experiencia y la flexibilidad de MSC en el transporte de carga especial. Demuestra que contamos con el equipamiento y la infraestructura necesarios para ofrecer a nuestros clientes de todo el mundo soluciones a medida para envíos de gran complejidad. Además, podemos transportar la carga en nuestros servicios semanales, lo que simplifica la planificación para nuestros clientes, ya que saben exactamente cuándo llegará su envío. Por lo tanto, para mí, la conclusión principal es que MSC está preparada para el futuro y estamos deseando afrontar nuevos retos. De hecho, tenemos programado transportar nuestra segunda pieza de carga de 390 toneladas, y ya hemos recibido consultas sobre cargas aún más pesadas. ¡Ya nada nos detiene!


MSC participa como expositor en Breakbulk Europe.

FOTO SUPERIOR: El equipo de carga especial descarga la unidad en Singapur. Crédito: MSC
SEGUNDA: Bob Langerak supervisa la descarga de la carga. Crédito: MSC

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